Vicente Álvarez publica la primera biografía en castellano de Ian Anderson y su banda de rock sinfónico Jethro Tull

“Si hay en la historia del rock un grupo inclasificable ese es Jethro Tull. Unos juglares tocando hardrock con toques de blues, de jazz, de folk inglés, de música isabelina. Cualquier cosa cabe en la fastuosa coctelera que nos han regalado durante más de cuarenta años Ian Anderson y sus chicos. El viejo Aqualung ha declarado alguna vez que su música es una mezcla de blues y de Beethoven. Ni siquiera Ian Anderson es capaz de explicarlo. Mejor así. Por mucho que busquen, no encontrarán nada parecido. Tal vez por eso se han convertido, con el paso del tiempo, en una de las bandas más legendarias de la historia del rock”.

Siempre me imaginé al viejo Aqualung escondido en su faro, ejerciendo a partes iguales de voyeur y de Pepito Grillo, observando todo lo que hacemos y criticando, desde su privilegiada atalaya, nuestros confusos y, a veces, incomprensibles comportamientos. El viejo Aqualung en un faro que no está en ningún sitio y está en todas partes…. Hablo de Aqualung continuamente. Muchos me han preguntado por él. Detrás del extraño nombre de Aqualung se esconde un heterónimo de Ian Anderson, uno de los más grandes músicos del siglo XX. Algunos recordarán la imagen de un cantante que, durante los años setenta, se comió el mundo del espectáculo. Un personaje desgarbado, con pinta de juglar y de espantapájaros, que tocaba la flauta sobre una sola pierna, como una cigüeña, embutido en un andrajoso abrigo, con el pelo muy largo y con un pantalón confeccionado con trozos de terciopelo de distintos colores. El tipo se convirtió en azote de la pacata sociedad de la época y en el mayor bufón de la corte, antes de transformarse en un gnomo de calzas verdes, en un bravucón flautista de Hamelin con chupa de cuero y en uno de los seres más pintorescos de toda la historia del rock, mitad mercachifle mitad juglar, siempre al margen de las modas y capaz de mezclar explosivamente, como un alquimista loco, un sabroso cóctel de blues, rock, folk y música progresiva y de combinar con resultados sorprendentes las guitarras eléctricas con la flauta. El corolario de todo este pegamento con huella de princesas y dragones fue la salida al mercado en los años setenta de algunas de las obras musicales más grandiosas del rock y de un puñado de canciones inspiradas en el folklore medieval inglés, en el blues americano y en la música clásica, con unas originales propuestas melódicas tremendamente elaboradas y con letras complejas y de alto valor literario. Todas ellas tuvieron el mismo padre y, en este caso, el heterónimo utilizado por el señor Anderson para pasar a la historia fue Jethro Tull.

El nuevo libro de Vicente Álvarez sobre la vida y momentos de mi banda está lleno de información, recuerdos y fotos de una carrera que abarca 44 años. ¡Y aún quedan! Mi propia relación con la gente hispano-parlante de medio mundo se remonta a 1971 cuando forjé por primera vez una relación con la soleada España. Ahora, tras tantos años de giras recorriendo comunidades de cultura hispana, desde Sacramento al lejano Santiago de Chile, de Bilbao a Ciudad de México, sentimos que tenemos un vínculo con nuestros fans de todo el mundo hispanoparlante. Va más allá de la paella, las tapas, las costas y América Central. Es la pasión, la lealtad y el romance de la gran diáspora que rodea al globo y pone cojones en la mezcla musical que es cantante y público juntos, como uno solo, aunque sea solamente por una noche. Disfruta este libro –un trabajo de amor y respeto. Respeto por nosotros, los miembros de Jethro Tull, como lo tenemos por ti.

Ian Anderson, Agosto 2012.

La casa con ruedas

Aqualung-My God

Asofed



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