Pequeño catálogo de piratas y soledades

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Una excelente estructura formal, imaginativa e ingeniosa, y el dominio del lenguaje son la base en la que Vicente Álvarez se apoya para mostrarnos a sus asesinos, sus piratas, sus héroes tristes y sus mujeres seductoras. Vidas, situaciones, amores y odios que se juntan y bifurcan en el jardín de tres épocas diferentes en el tiempo, pero alumbradas por un mismo sentimiento, una misma soledad.
 
 
 
 
 

L
a novela
 
Pequeño catálogo de piratas y soledades es una mezcla de tres historias aparentemente muy distintas. Pero sólo aparentemente….
La primera es la historia de un extraño personaje, desde sus primeros años en Argentina hasta sus últimos días, exiliado en un pequeño torreón de la provincia de Salamanca.. Por el medio queda una vida azarosa y aventurera, una guerra civil sádica, una vida de peligros –se convierte en un mercenario que se vende al mejor postor y va de guerra en guerra- y, sobre todo, una traumática historia de amor en Florencia.
La segunda historia es una novela de piratas al más puro estilo de Emilio Salgari o, mejor aún, de las películas de piratas de los años cuarenta, detrás de la que se esconde un atrevido remake del mítico film Casablanca.
La tercera historia funciona como elemento cohesionador y está situada en un tiempo actual. Se trata de una historia detectivesca en la que una joven de la alta burguesía aparece asesinada y la única pista que tiene la policía es un precioso cuadro de Claudio de Lorena en el que unos piratas parecen estar desembarcando un tesoro.


En el Pequeño catálogo de piratas y soledades cohabitan citas (más o menos camufladas) y homenajes (de una u otra forma atraídos a la causa pirata) que tienen nombres propios o comunes, según los casos y las circunstancias:
Pat Metheny y su Secret Story, el Exquemelin (Biblia de Piratas), Lucy in the sky with diamonds, el anillo de los Borgia de James Hadley Chase, Rita Schnitzer y sus libros de perfumes y de recetas de cocina, Still goes the blues, The future, la Alegría de Vivir de Ray Heredia, René Avilés Fabila y su Kafka, todas las películas y libros de piratas (Elliot Dooley, Martín Luis Guzmán, Daniel Defoe….), Yvonne Girault, Juan Atienza, Robert DeNiro, Claudio de Lorena, el Ajax de la temporada 1994/95 y, por supuesto, Casablanca. Y es que…. siempre nos quedará París.

© Vicente Álvarez 2017