"Hasta aquí podíamos llegar" recopila las aventuras ya publicadas y muchas páginas nuevas de este personaje creado por César Esteban Muñoz. Un nuevo género se alumbra con este tebeo: la ciencia ficción rural.


Desahuciada como espacio productivo a tener en cuenta dentro del nuevo orden económico de europa, Castilla la Vieja ha sido barrida con rayos gamma y defoliantes mercurizados en una operación de “reordenamiento geoestratégico”. Ya sin disimulo convierten la región en el vertedero del continente. En medio de la devastación, la contaminación y el abandono sobreviven exiguas bolsas de una población avejentada que padece todo tipo de patologías y mutaciones.
Uno de ellos es Maroto, el motomutante Maroto.

 UNA ODISEA APOCALÍPTICA

 Pucela es una plaza difícil. En especial para la gente de casa. Cuesta apoyar a los autores de aquí. Si esos autores se dedican a escribir tebeos marginales, la invisibilidad puede ser total. Los lápices y el ingenio de César Esteban Muñoz no se lo merecen. Los chicos de Cretino han editado “Hasta aquí podíamos llegar”, una pequeña joya que el propio autor me vendió en su día de una forma originalísima: “Intenta imaginar a Delibes escribiendo los guiones de Mad Max”. Cuando leí la obra, comprendí la metáfora. La característica más llamativa de este tomo es la obsesión de César por recoger todo tipo de giros y expresiones del habla rural, por recuperar y conservar un vocabulario que, al igual que la Castilla La Vieja que protagoniza el libro, está desapareciendo poco a poco. Eso y la delirante mezcla de una ambientación futurista dentro de una historia rural teñida de toques antropológicos y folclóricos. El argumento es tremendo. En un futuro quizá no tan lejano, Castilla La Vieja ha sido devastada y desahuciada como espacio productivo, una operación que el gobierno ha justificado como “reordenamiento geoestratégico”. Pequeñas bolsas de población, las que han esquivado el desalojo y la deportación, sobreviven en medio de una tierra inhóspita convertida en un auténtico erial radiactivo. El protagonista es el paisaje, la terrible estepa castellana, un mundo rural postapocalíptico por el que deambulan gentes deformes convertidas en espantosos mutantes. Stevenson escupió su enfermedad y nos hizo subir a un galeón pirata. Conan Doyle nos metió a empujones en la niebla de Londres. Salgari nos llevó a los mares del Sur. Lovecraft nos abrió las puertas del horror. Verne nos hizo viajar a la Luna y al centro de la Tierra. Los maestros nos han enseñado que la fábula es infinita. César Esteban utiliza la ciencia-ficción para realizar una crítica ácida y corrosiva del mundo actual. Nos regala una auténtica Odisea de prodigios, de caos, de apocalipsis. César pinta la estepa castellana de negro y deja que oscile el péndulo. Amén.

 

http://blogs.nortecastilla.es/vicentealvarez/2011/2/3/una-odisea-apocaliptica


© Vicente Álvarez 2017